En el subterráneo Londres de 1976, no había Rashid Tanus, ni Silvana. No daban Chispazos los domingos por las noches, ni vendían leche Abdalact en funda en las tiendas. No había punk.
20 años más tarde, en Quito – Ecuador, un cuarteto de adolescentes, entendió lo que hacía falta en el mundo. Formaron una banda. Se dedicaron a hacer riffs criollos y harmoniosos pero maquiavélicos con base en baterías embaladas. Desarrollaron el valeverguismo como corriente estética. Y les fue muy bien.
Ahora, ya sin tanta adolescencia, sienten que han tocado el tiempo suficiente para hacer de la música punk Quiteña, una artesanía.
Más información: www.myspace.com/tanquepunk


